21 abril 2026

Una Copa Menos

Estadio del extrarradio
Este pasado sábado el Atlético de Madrid volvió a disputar una final de una competición seis años después. En esta ocasión la final de la 122 edición de la Copa del Rey se disputó en el estadio del extrarradio de Sevilla frente a la Real Sociedad de San Sebastián, la Reala, un equipo que ha venido creciendo en los últimos meses de la mano de su nuevo entrenador, el yankee Pellegrino Matarazzo, presunto italoamericano.

El Atlético de Madrid partía como favorito después de haber eliminado al Barça en todas las competiciones del KO; un handicap, sobre todo cuando la plantilla con la que cuenta tiene jugadores de un nivel limitado.
En esta ocasión la expedición a la final partía de diferentes puntos. Paco ya se encontraba en Sevilla disfrutando de los toros y de unas de las mejores faenas de la historia a cargo de un célebre aficionado merengue, Morante de la Puebla. Santi partía de Canarias y afortunadamente su vuelo no se veía afectado por la huelga de los controladores aéreos. Y el resto partimos de Madrid la tarde del viernes para hacer noche en un pueblo de la sierra de Huelva. 
Cabina
Locales de alterne del pueblo
A última hora de la tarde llegamos al hotel, dejamos las cosas en la habitación, pusimos la bomba de calor para calentarla y nos fuimos a cenar algo. No había muchos lugares para elegir y entramos en la Cuadra (nombre de mal presagio) que nos recomendaron en la calle. Allí nos encontramos con un parroquiano del Alvi que nos contó que sus suegros eran del pueblo y que ya no probaba el alcohol. Degustamos una generosa ración de ensaladilla rusa, una hamburguesa, una presa ibérica y un entrecot. 
Nos fuimos a dormir y la habitación ya estaba caliente, menos para Jacob. Nos dispusimos a dormir, pero unos ronquidos y una radio alteraron el descanso.

En el descampado
Al día siguiente, nos pusimos en marcha y a las once y pico estábamos en el parking, mejor dicho, descampado, de la Cartuja. Intentamos aparcar el coche lo más cerca de la salida, pero la "organización" nos indicó el slot en el que debíamos aparcar. Desconocemos el orden de slots que llevaban.
Al menos el descampado estaba despejado gracias a que el Betis está jugando sus partidos en este estadio, mientras terminan las obras del Villamarín. Ya cascaba el sol y nos echamos protector solar. Miramos cómo llegar al centro. Andando era una tiradilla, pero había un autobús que nos podía acercar. Nos subimos y una mujer gaditana nos aconsejó que nos bajáramos con ella en la parada cercana al puente de Triana para así estar más cerca del centro. Mientras Jacob compartía conversación con la gaditana, Paco me escribió para quedar a tomar el aperitivo en La Golondrina, así que nos bajamos una parada antes. Jacob se quedó sin continuar la conversación con la gaditana.

El original
Carta
Después de pasar por las nuevas Golondrinas, llegamos a Las Golondrinas original, la de la famosa tapa de punta de solomillo, ¡exquisita! En el local ya se encontraba Paco con su cuadrilla taurina. El local se encontraba bien refrigerado y
contaba con unos buenos profesionales de la hostelería. Un lugar que merece la pena. Jacob se puso a conversar con una pareja del Betis cuando llegaron mi hermano y su hijo que habían salido de Madrid a primera hora de la mañana con la Peña de Pozuelo.
San Jacinto
Punta de solomillo
Se acercaba la hora de la comida y partimos hacia el restaurante que teníamos reservado en el centro de la ciudad, la Casa del Tigre. De camino nos tocaba atravesar la zona de aficionados txuri-urdines. Habíamos oído que las facciones de ambos equipos habían quedado en un sitio para pegarse, pero mi hermano nos contó que por donde pasaron ya había habido una pelea. Llegamos a la plaza del Altozano después de que algún giputxi nos faltara el respeto. Lo cierto es que los aficionados de la Real parecen festivaleros indies pijos.

Guadalquivir
Fauna fluvial
Cruzando el puente de Triana, Paco se encontró con un amigo y se puso a departir con él y se hicieron una foto; yo mientras contemplaba las tortugas y patos del Guadalquivir. Perdimos a los demás y fuimos hacia el restaurante. Paco ya estaba nervioso, tan nervioso que abrazó a un seguidor txuri-urdin y le empezó a dar ánimos.

Solomillo moderno
Abundancia
Después de una parada técnica de Paco, por fin llegamos al restaurante donde nos esperaba una comida deliciosa, pero de cocina moderna, vamos, que te quedas con hambre. Nos sirvió un camarero del Betis que ha estado acompañando a su equipo por Europa. Tenía billete para Friburgo, pero dada la actuación del Betis del pasado jueves, se lo va a tener con patatas (espero que no sean las de su restaurante). 

Callejones
Estuvimos charlando con él, nos hablaba de la creciente inseguridad en los partidos de fútbol debido a los hinchas radicales y estaba de acuerdo conmigo en que ir en el corteo al estadio acompañado de esta calaña es más peligroso que ir por su cuenta. Degustamos los platos y nos quedamos con hambre, sobre todo Santi, que se pidió un solomillo para él solo. 

Helado
Terminamos de comer y nos dirigimos a la Alameda de Hércules donde se encontraba el grueso de la afición rojiblanca preparándose para la final. Mientras el equipo pasaba por el avituallamiento líquido, me acerqué a una heladería a por un helado de chocolate. El camino no fue de rosas, más bien de orines.

Volví a donde se encontraban los demás avituallándose junto a una despedida de soltera y contemplamos cómo los aficionados de todas las edades coreaban cánticos atléticos. Aquí unos cuantos vídeos: vídeo 1, vídeo 2, vídeo 3.


Afición

Nuevas generaciones de hermanos

Chequeo móvil
Finalizado el avituallamiento líquido y el chequeo móvil comenzamos la expedición al estadio del extrarradio bajo un sol de justicia con unos 30 grados. El camino hacia el estadio se hizo largo. Hubo encontronazos entre los mismos aficionados. Pasamos por delante del hotel donde se alojaba el Atleti con muchos aficionados esperando a su salida.

El equipo empezaba a flaquear y decidió parar a descansar bajo un puente a resguardo del sol. Alfred y yo decidimos ir hacia el estadio porque ya quedaban menos de dos horas y nos contaban que había al menos dos controles de seguridad. Cada vez había más gente, pasamos al lado de la Fan Zone que se veía abarrotada. Después nos enteramos que se habían quedado sin agua a primera hora de la tarde. Nos íbamos acercando al estadio, pero no llegábamos a nuestro acceso, el camino se hacía largo. Cuando por fin avistamos nuestro acceso, nos pararon los caballos de la policía, ¿cortes de seguridad? no, llegaba el autobús del Atleti.

Interior del estadio de extrarradio
Los caballos se apartaron y nos acercamos al primer control, mostramos la entrada activada en la app de la Federación. Pasamos al segundo control de la policía nacional, donde nos cachearon exhaustivamente. Pasamos al tercer control que efectuaban unos "guardas de seguridad" donde Alfred perdió su vaso y finalmente llegamos a los tornos donde nos validaron las entradas, sin pedirnos el DNI. Por fin estábamos dentro del estadio. ¡Vaya gymkana!

El estadio donde se produjo el culmen de la EPO Golden Age en los Mundiales de atletismo de 1999 con Abel Antón proclamándose campeón mundial de Maratón ha quedado muy bien, aunque lo que son sus servicios se han quedado anclados en el siglo pasado. El asiento que habíamos elegido tenía una buena visión del terreno de juego.
El estadio se fue llenando poco a poco, los demás de la expedición llegaron, la afición cantaba el himno, dan las alineaciones y comenzó el espectáculo previo al partido para promocionar el coche que patrocina el campeonato. Unas batucadas y muchos bailarines sobre el verde.


Salieron los equipos y sonó el himno nacional, ocurrió lo esperado, pitada por parte de los aficionados vascos. ¿Libertad de expresión? ¿Prohibición de competir? Unos y otros.

Pitido inicial, cagada en cadena de las estrellas atléticas, el Cholito, Nahuel, Ruggeri y Musso. La final ya empieza con el pie cambiado para el equipo de la capital. Daba la sensación que los jugadores rojiblancos pensaban que iban a ganar la final sin bajarse del autobús. Tras varios intentos, por fin Ademola marca e iguala el marcador, pero otro fallo garrafal de Musso en su salida provocó un penalti que no fallaría el delantero de la selección, Oyarzabal.
Nos vamos al descanso, la afición rojiblanca está chafada, no pinta bien. Me acerqué a ver a Carmen PP y ella tampoco lo veía claro y menos su hijo Álvaro que no tenía clavada su mirada en el terreno de juego.

Comienza la segunda parte, el Atlético ataca, pero con poca intensidad. Julián hace lo que puede. Entran los cambios, poco cambia el panorama, hasta que pasado el minuto 80, Julián consigue meter el balón en la portería con un disparo desde la frontal del área. Hay un par de ocasiones para Baena y Cardoso, pero fallan. Pinta peor. Llega la prórroga. La Real juega su partido, ralentiza el juego y está bien colocada. Todo se fía al punto fatídico y pierde el Atleti, pintaba mal. ¡Enhorabuena el tertuliano Jota!

Tanda fatídica

Queda la Champions.



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25 abril 2024

El Muro Amarillo

El Muro
La semana pasada se resolvieron las eliminatorias de los cuartos de final de la Champions League de la temporada 23/24 pasando de ronda el PSG, Borussia de Dortmund, Real Madrid y Bayern de Múnich. El Atlético de Madrid se emparejó con el Borussia de Dortmund, a priori, el equipo más asequible de los que quedaban en liza, lo mismo pensaría el Dortmund; pero el Atlético de Madrid de estas últimas temporadas dista bastante de aquél infranqueable y que era como un dolor de muelas. Un estilo de juego que se calificaba de antifútbol o de equipo pequeño que le llevó a ganar una Liga, una Copa, dos Europa League y llegar a dos finales de Champions frente a un equipo que, precisamente en estas últimas temporadas, está siendo infranqueable, un equipo grande que sabe defender.

Cargados de ilusión
El partido de ida de la eliminatoria en el Metropolitano tuvo un resultado de 2-1 que supo a poco puesto que el Atlético de Madrid podría haberla dejado sentenciada en unos primeros 60 minutos de gran fútbol, pero los males que le vienen acuciando durante esta temporada (baja forma, calidad de los jugadores, falta de ambición...) no le permitieron ampliar esa ventaja. Así que había que jugársela en el Westafalenstadion, uno de los estadios más míticos de Europa, doy fe. No podíamos faltar a la cita. La preparación del viaje no fue fácil: la alta demanda, el precio desorbitado del chárter, los descuentos posteriores, las listas negras, la descoordinación entre cluz y peñas, infracciones de la ley de protección de datos..., pero al final pudimos embarcarnos.

Piloto polaco

A las 8 de la mañana estábamos Alfred y yo embarcando en nuestro último chárter fletado por la Unión de Peñas, un avión de origen polaco con un tren de aterrizaje a prueba de pilotos polacos. 

Cámara onboard
A las 11 de la mañana el autobús que nos esperaba en el aeropuerto de Colonia salió camino de Dortmund. El viaje se demoró más de lo previsto debido a las obras que había en la autopista. 

El conquense
Durante el trayecto pudimos hablar con otros aficionados, peñistas y no peñistas. Uno de ellos había viajado mucho con el equipo, había estado en Londres en las semifinales de la Europa League en 2018 y era de Cuenca, sí, era él, al que Paco le había invitado a una cerveza en la previa. Decía que había ganado en todas las eliminatorias que había viajado, ya no.

Llegamos al Westafallenstadion y una vez que nos dieron nuestras últimas tarjetas de embarque para el chárter de vuelta nos dirigimos en metro hacía el centro donde nos esperaban los demás componentes de la expedición. En el metro nos encontramos a unos chavales que salían de clase y nos decían que iban a ganar, nosotros no nos lo creíamos. 

Peña atlética alemana
Schnitzel
Llegamos al restaurante Benediktiner que estaba muy cerca de la fan zone del Atleti. La peña atlética de Alemania había reservado en ese restaurante y allí quedamos nosotros para saborear los típicos platos germanos. 

Los expedicionarios
Allí nos esperaban Paco y Sergio que habían volado en el chárter del cluz, Fernando y Jorge que venían de Copenhague y Santi que había estado de visita turística por la maravillosa ciudad de Düsseldorf. Había mucho ambiente en el restaurante, se cantaba el himno del Atleti mientras los camareros servían jarras de litro de cerveza alemana. Degustamos unos codillos y unos schnitzel y de postre un par de apfelstrudel.

Cómo estaba la plaza
Hermanos cantando
Finalizada la comida nos dirigimos a la fan zone que estaba en la plaza central de Dortmund. Se oían los cánticos de los aficionados a medida que nos íbamos acercando. Nos colocamos en un lado de la plaza para contemplar el ambiente que había. 

Los otros lateros
Nuevos productos
Los hermanos se encontraban encaramados a la fuente de la plaza sin parar de cantar canciones de ánimo al cluz y otras. Unos iban a los bares a aprovisionarse de cervezas y otros iban al supermercado a comprar los nuevos productos que consisten en combinados de bebidas espirituosas y refresco en una misma lata. 
Con los hermanos
En Alemania también hay lateros, pero en vez de venderte la lata te la piden para reciclar. Me encontré entre los hermanos a José Luis y Pablo con sus lunares; Pepe, desafortunadamente no pudo venir.

Corteo
A las 17:30 la policía dortmundesa empezó a convocar a los hermanos para empezar el corteo, pero nadie acudía. Finalmente, los hermanos acudieron y a las 18h dio comienzo el corteo hacia el estadio. Un corteo que fue multitudinario, más de 3.000 hermanos camino del Westafalenstadion. 

Bengalas
La policía iba haciendo paradas, supongo que para reagrupar a los hermanos. Algunos de los hermanos encendían bengalas, quizá porque estaban prohibidas dentro del estadio. Durante el corteo los dortmundeses nos saludaban, nos hacían fotos y vídeos. 

Dortmundés saludando
Se asomaban a la ventana y saludaban y los hermanos les dedicaban cánticos. Los hermanos iban pasando por boxes hasta que llegamos a las inmediaciones del estadio. Santi y Alfred pararon para dar cuenta de unas bratwursts que casi les hacen perderse el inicio del partido y es que la entrada al estadio fue muy lenta, debido a la escasez de puertas para los aficionados visitantes y a los cacheos habituales. 

Llegando al estadio
Mítico

Los aficionados del Borussia nos seguían saludando, el ambiente era formidable, sin ningún tipo de altercado. Me encontré con Luismi y le presenté a Fernando y Jorge también se presentó. Cuando nos disponíamos a entrar llegó el autobús del equipo que se retrasó más de lo habitual. 

Entrada de visitantes
Tuvimos suerte y Paco, Sergio y yo conseguimos entrar relativamente pronto al estadio porque el colapso era considerable. No pudimos disfrutar de los aledaños del estadio porque si no no entraríamos a tiempo. Subimos a nuestros asientos y el estadio ya estaba bastante poblado, sobre todo el fondo sur, el Muro amarillo, IMPRESIONANTE, no se veía ni un hueco, ni rastro de las escaleras de acceso, solo se veían negro amarillo y las cabezas de los dortmundeses. Imponía, esa puesta en escena, la verticalidad de la grada, miles de dortmundeses cantando. La música ayudaba a crear esa atmósfera sobrecogedora. Cantaron la marcha triunfal de Aida y el You'll never walk alone.

Westafelstadion
Bengalas
Hermano
Paco y yo estábamos en una fila delante de Sergio, Alfred y Santi que llegaron al inicio del partido de milagro. Los que sí que estaban detrás eran Ivanchu y sus hermanos, que se habían animado a venir al desplazamiento, una grata sorpresa. Había hermanos arriba y abajo. Fernando y Jorge estuvieron con los hermanos de abajo que encendieron las bengalas que no pudieron encender en el corteo.


El Muro
Salieron los jugadores y empezó a sonar el himno de la Champions. El partido no empezó bien, Morata falló una ocasión solo delante del portero, incomprensible para ser el capitán de la selección española. Un jugador con una moral de cristal o como se quiera llamar. Una lástima. El Borussia empezó a atacar y sabía por dónde hacerlo, por el punto más débil del equipo rojiblanco, el flanco derecho donde "juega" el incomprensiblemente campeón del mundo Nahuel Molina. Y por allí llegaron los dos goles que pusieron al equipo germano por delante en el marcador. 

¿Qué estarían pensando?
No pintaba bien y Hermoso con tarjeta, además de Azpilicueta. A la vuelta del descanso el equipo salió más enchufado y pudo remontar el partido para igualar a 2 en el marcador, pero, como un reflejo de lo que ha sido toda la temporada, en un par de minutos la frágil defensa atlética encajó dos goles que noqueó al equipo sin capacidad de reacción. Un equipo sin físico y sin actitud. Una plantilla que se ha ido devaluando temporada tras temporada mientras Mr. Forbes sigue escalando posiciones. Una plantilla escasa de calidad con la que el Cholo hace lo que puede dentro de sus limitaciones porque quizá el 5-3-2 ya no sea el esquema que más se adapte a los jugadores actuales.

Terminó el partido y no tuvimos que esperar, como en otras ocasiones, a que la policía nos dejara salir. El ambiente era sano, los dortmundeses nos saludaban y nosotros les deseábamos suerte para la próxima ronda.

Nos dirigimos al autobús que nos llevaría de vuelta al aeropuerto de Colonia. A las 3 de la mañana conseguimos despegar para aterrizar en Barajas a las 6 de la mañana, estar media hora esperando a que llegaran las jardineras. Así que a las 7:15 de la mañana llegué a casa de mi último viaje en chárter.

Lista de reproducción de vídeos


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30 noviembre 2023

Los Hermanos de Rotterdam

Esta semana se disputó la 5ª jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones 2023-2024, jornada que ha dejado al borde del abismo a equipos históricos, como el Manchester United, y no tan históricos, como el PSG.

La red de frutas
El Atlético de Madrid ha conseguido la clasificación para los octavos de final de la competición por 9ª vez en las 11 temporadas completas que el Cholo Simeone lleva dirigiendo el equipo en el partido 100 en la Champions League que enfrentó a su equipo contra los holandeses del Feyenoord de Rotterdam, el equipo más importante de la ciudad, el segundo es el Sparta. El partido se disputó en la "bañera", que es cómo se llama al estadio del equipo holandés, y donde la selección española de Luis de la Fuente levantó este año el trofeo de la Nations League. 

Swoosh invertido
La expedición para este partido fue exigua, con sólo tres componentes, que casi se queda en sólo dos gracias a la cancelación del vuelo de vuelta de Santi en Transavia. Santi volaba desde Gran Canaria y nosotros desde el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas en el primer vuelo de la mañana de Air Europa hacia Amsterdam. Llegamos en hora al aeropuerto que se encontraba muy concurrido, sobre todo de aficionados colchoneros y es que el viaje organizado por la Unión de Peñas también había optado por volar en el mismo vuelo que nosotros, a otro precio. Íbamos acompañados de nuestros hermanos. El vuelo se desarrolló sin ninguna incidencia y a la hora programada estábamos aterrizando en Schipol. Este aeropuerto tiene estación de tren por lo que allí mismo pudimos coger un tren directo a Rotterdam que en media hora nos dejaba en el centro de la ciudad.

Pequeño Manhattan

Canal neerlandés
Tuvimos la fortuna de tener un día muy soleado por lo que nos animamos a acercarnos andando al hotel en el que nos íbamos a alojar. La ciudad de Rotterdam es una ciudad renacida cual ave fénix y es conocida por su arquitectura contemporánea puesto que quedó arrasada después de la segunda guerra mundial. La verdad, es que los edificios diseñador por arquitectos como Norman Foster, Piet Bloom, Rem Koolhaas bien merecen una visita a esta ciudad portuaria, su comida, no.

Movilidad
Bajamos por el canal que discurre por el barrio de Blaak y cruzamos el puente Erasmus apodado el Cisne que ofrece grandes vistas al Wilhelminapier.

Wilhelminapier
En el paseo no nos cruzamos con muchos vecinos, el grupo más numeroso fue el de los turistas que se alojaban en un crucero. Llegamos al hotel que por fuera tenía la pinta de ser un 4 estrellas ochentero venido a menos, pero estábamos equivocados, el hotel acababa de ser reformado y sus instalaciones nos gustaron mucho, sobre todo a Paco. Hicimos el check in con una recepcionista bipolar y subimos a la habitación a dejar las cosas. 

Clásicas
Flanders classics
Antes de ir al centro a buscar literalmente algún sitio para comer, nos tomamos una cerveza en el bar del hotel. Pedimos una Júpiter y una Leffe. Dimos cuenta de ellas y cogimos el metro para acercarnos al centro. El billete de metro costaba 4.50€ con lo que compramos el billete de día que costaba 9.50€ que pensábamos que nos saldría más rentable. Nos bajamos en la estación del Ayuntamiento y ahí comenzó nuestra odisea para encontrar algún sitio decente para comer. Sonaron las campanas en Beurs.

Como tú
¿Qué es típico de comer en los Países Bajos? No sabemos, una chica por la calle tampoco lo sabía y nos dijo que quizá las hamburguesas y nos mandó al Burger King. Lógicamente, proseguimos nuestra búsqueda hasta que, después de unas cuantas tiendas de zapatillas, nos metimos en un local que ponían cervezas y sandwiches. Una dulce camarera residente en el barrio de Fejenoord que le gustaba Griezmann nos recomendó tomar el snack típico neerlandés, las bitterballen, parecidas a unas croquetas que estaban muy ricas. Las acompañamos de unas Aflligem, o ¿era al revés? 

De la isla
Después de despedirnos de As-u, retomamos la búsqueda de un restaurante en condiciones para aprovisionarnos de cara al partido. Finalmente encontramos un buen restaurante junto al mercado, el Loetje. 

Delicioso gofre
Allí pedimos unas hamburguesas, unas patatas fritas, que también son típicas y unas Texels de las isla neerlandesa de Texel. Y de postre un rico gofre, que, aunque es típico de la vecina Bélgica, estaba muy rico. 



Cubos rallantes

Pagamos y nos dirigimos a la zona donde se encontraban los hermanos colchoneros, el Old Rotterdam. Pasamos por el bosque de cubos de Blaak, unos cubos interconectados diseñados por Piet Blom que ahora es un museo.
Paco con sus hermanos
Tomamos un pequeño callejón y al llegar al muelle nos encontramos con los hermanos. Había tres locales de restauración, pero sólo uno dejaba sacar la bebida a la calle. Paco se pidió una cerveza. Los hermanos entonaban los clásicos cánticos, no siempre de apoyo al equipo.

 

Hermano
Mujer gitana

Santi, ¿dónde estás? Estaba ya en el bus del aeropuerto camino a nuestro encuentro. Paco se tomó otra cerveza. Había hermanos que cantaban mucho. Se cantaba a la mujer gitaba. Empezaba a chispear y, por fin, llegaba Santi. Nos pedimos tres Moretti para celebrarlo. Cada vez había más afluencia de público, era difícil moverse por el muelle. Se pegaban pegatinas. Los de seguridad no daban abasto. Hermanos de todos puntos de Europa, Belgica, Polonia, Alemania...
Pegatinas

Los navales
El club informa de la puesta a disposición de dos trenes exclusivos para los aficionados rojiblancos, uno para la ida y otro para la vuelta. Llega la hora de salida, Paco y Santi se van con los hermanos, bajo la lluvia, yo me quedo con los ingenieros navales exiliados, España, poco futuro y pocas condiciones. Llueve más. Uno tiene una rata en la casa, un clásico.



Estación y mercado

Me tengo que ir y me encamino a la estación de Blaak para coger un Sprinter (un cercanías) y al entrar me pasa lo mismo que en Madrid, los billetes no están integrados. Afortunadamente, hablo con un neerlandés que no se entera y consigo bajar a los andenes repletos de aficionados rojiblancos, en este caso, del Fejenoord. El surinamés se siente pequeño.

La bañera

Hermanos
Por fin llego al estadio, había que sellar el billete para salir, pero había tal pitote montado que las puertas están abiertas. Cuestión de dimensionamiento. Iba a dar una vuelta por los aledaños del estadio, pero vi que en la entrada de la afición visitante también había otro pitote. Sólo había tres tornos, por lo que me apresuré a meterme en el mogollón para poder llegar hasta mis hermanos. 

Hermano polaco
La música en el estadio era ensordecedora, por lo que se ve, en los 90 surgió un estilo techno en la región. Los equipos, que estaban calentando, se metieron en los vestuarios para terminar de vestirse y comenzó a sonar el himno de la Chaaaaaampions. La clásica pitada de los hermanos al himno y comienzan a cantar su himno. El partido se inició con ritmo, el Atleti consiguió desactivar la salida en tromba del Fejenoord y, con fortuna, a mitad de la primera parte se puso por delante del marcador gracias a un gol en propia meta de Geertruida que no es un personaje de Asterix, sino del equipo roterdamés. Nos vamos al descanso con ventaja y la sensación de tener el partido controlado. Griezmann además de guapo también es muy bueno.

Con la estrella de MxM
En el descanso aprovecho a visitar a un hermano venido de Bélgica y estrella de MxM y comienza el segundo tiempo. Hermoso mete un gol de churro (no estaba tirando) y parece que esa ventaja va a permitir una segunda parte plácida para el equipo rojiblanco, cuando en la salida de un corner lanzado por el Fejenoord, remató Wieffer, mientras Janandoni Oblakzarreta se tiraba a cámara lenta para ver cómo el balón se alojaba en las mallas. Pero esta vez, la suerte estaba del lado del equipo de la ribera del Manzanares y el delantero Santi Giménez metía otro gol en propia meta. Barrios pisa mal, nadie se da cuenta. Los aficionados empiezan a cantar olés. Los aficionados cantan Yo te amo. Los aficionados cantan Mujer gitana y vuelven a cantarla. Los aficionados siguen cantando. Los aficionados cantan Yo soy Atleti.

Con el pitido final, los jugadores se congratulan por conseguir la clasificación para la fase final de la Champions League 2023-2024 y se acercan a celebrarlo con los aficionados. Sólo queda asegurar la primera posición del grupo en la última jornada frente a la Lazio de Roma.

Ya es Navidad


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