07 mayo 2026

Segundas Partes Nunca Fueron Buenas

El Emirates
El próximo 30 de mayo se disputará en el estadio Ferenc Puskas de Budapest la final de la Champions League en la que no estará el Atlético de Madrid. El equipo rojiblanco disputó este martes su séptima semifinal de Copa de Europa, cuarta del Gilifato, sucumbiendo ante el Arsenal de Mikel Arteta, discípulo de Guardiola y ex de la Real Sociedad.

Estuvimos en las tres semifinales de la era Cholo y no podíamos faltar a esta. En esta ocasión la expedición se redujo a Alfred y yo, que volamos el día antes del partido, y Paco que, por ciertas circunstancias sobrevenidas y no sobrevenidas, voló en el charter del cluz con los hermanos.

Volamos con Easyjet junto algún que otro atlético y azafatos que no entienden el inglés americano, sólo el "May I have a drink of water". Aterrizamos en Luton a las 19:10h, pero no nos iba a dar tiempo a recoger las entradas a pesar de que apuramos todo lo posible. Así que nos dirigimos al hotel, compramos algo de cenar y cenamos en la habitación que contaba con cocina equipada hasta con horno, que no funcionaba. Alfred se tomó su pizza pepperoni de microondas y no acertó.

Watch
Al día siguiente nos despertamos, unos antes que otros, y desayunamos. Paco ya estaba con su entrada sentado en el charter del cluz.

Mientras le esperábamos, nos dirigimos tranquilamente al hotel donde había que recoger las entradas que se encontraba a más de una hora de pateo.

Recorrimos las calles del barrio de Highbury. Mucha gente iba en su bicicleta a trabajar o estudiar. Era un día con temperatura agradable y el sol se quería abrir paso entre las nubes. El vecindario parecía acogedor, apenas sin coches y muy verde, aunque con vigilancia. 

Highbury Park
Nos acercamos al viejo Highbury Park, allí donde el Arsenal de Wenger, Henry, Petite y Bergkamp, entre tantos otros peloteros le dieron su última Premier al Arsenal o penúltima dentro de unos días.

Jardín
El Arsenal se cambió hace unos años al Emirates Stadium, que se encuentra al otro lado de la calle, y el Highbury Park quedó en desuso. El estadio se reconvirtió en apartamentos, dejando sus cuatro fachadas en pie al tratarse de un edificio protegido. El campo de juego se ha convertido en un jardín para disfrute de los inquilinos. Situación diferente al destino del Vicente Calderón.

El pub
Proseguimos el paseo, pasamos por delante del pub en el que estuvimos en la semifinal de Europa League de 2018 y nos acercamos a un parque que me había recomendado un gran conocedor de la capital británica, Highbury Fields, un bonito parque en el que los dueños perrunos disfrutaban con sus mascotas. 

Doggy Playground
Dimos un paseo por su peluse y continuamos con el camino. 

A la salida del parque nos encontramos con una pintada. Malas vibras. Una pintada posiblemente de los aficionados txuriurdines en la que recordaban al aficionado Aitor Zabaleta. Parecía una pintada reciente.
La sombra de la Real planeaba por Highbury.

Pintada misteriosa
Llegamos a la estación de Islington dónde por la tarde estaba prevista la concentración de los aficionados rojiblancos para el corteo hacia el estadio. Allí nos encontramos con un chaval y su madre, mañicos los dos, que habían venido a ver el partido.

Saint Pancras
Continuamos el camino pasando por la majestuosa estación de Saint Pancras, espectacular. 

Por fin llegamos al Melia para recoger las entradas. El hotel se encontraba al lado de la calle Tritón donde se encuentran los HQ de Santander en Londres. Dimos nuestros nombres, buscaron nuestras entradas y nos marcaron con la pulsera del partido. Mucha trazabilidad de entradas, ¿beneficio o perjuicio para el aficionado?
San Pancracio

Paco ya había aterrizado e iba de camino al Emirates. Nosotros nos dirigimos al Coal Drops Yard, una zona industrial reconvertida con buen gusto en centro comercial. Cruzamos las vías de la estación de Saint Pancras, pasamos por la iglesia de Saint Pancras, oímos las campanadas y llegamos al Regent's Canal. 

Una barcaza acababa de pasar una esclusa. Vimos cómo habían remodelado la zona y los apartamentos que habían construido en el Gasómetro. Nos acercamos al restaurante dónde íbamos a comer. Alfred habló con la encargada Ana para reservar una mesa y rápidamente le dio su teléfono. Como quedaba una hora para la comida buscamos un lugar donde tomar una cerveza para Paco. Paco ya estaba ahí, con el País y el Mundo. Entramos en la cervecería con multitud de barriles y tuberías. Paco y Alfred pidieron una cerveza de las dos que estaban disponibles.

Barriles y tuberías
Paco nos contó su viaje con los hermanos y sus cábalas. Ya estábamos los tres juntos. Éramos tres como en 2014 en Stanford Bridge, pero no estaba Sergio que apenas viaja ya.

Paco y Alfred dieron cuenta de sus zumos de cebada y nos fuimos al restaurante dónde nos esperaba Ana para sentarnos en la mesa. Nos sentamos dentro, el día empezaba a estropearse.

Primera cerveza
Paco pidió un Shepherds pie y Alfred también. El restaurante estaba muy bien, la clientela también. Nuestro atento camarero griego, Dimitris, nos sirvió los platos y dimos cuenta de ellos. El restaurante contaba con servicio de recarga y aproveché a recargar el móvil.

Con Dimitris
Dimitris nos recogió los platos y le preguntamos de qué equipo era aficionado. Del Panatinaikos. Era muy fan del basket. Nos contó cómo disfrutó de uno de los mejores partidos de la historia de la Euroliga que enfrentó en los play-offs a Valencia Basket contra su equipo. Tiene esperanzas de que su equipo se clasifique para la Final Four que este año se disputa en su ciudad natal de Atenas. Allí se vería las caras, probablemente, contra el Madrid de canastos de Sergio Scariolo. En la otra semifinal podrían enfrentarse el vigente campeón, el Feberbace, contra el Olimpiakos del Pireo. Nos contaba que si ambos equipos griegos ganaban sus respectivos partidos, podría ser la primera vez que en una pabellón se juntaran las dos aficiones. Sorprendentemente, Dimitris quería que Olimpiakos ganara la Euroliga porque, dice, se lo merece. Buen tío este Dimitris. Dimitris acabó su turno, no se despidió de nosotros.

Mayo florido
Nos pusimos en marcha para ir yendo hacia el estadio. Enseñamos el centro comercial a Paco, Atlético de Madrid hooligan. Cogimos la calle Copenhague. Olía a primavera, a jazmín.

Segunda cerveza
De camino paramos a tomar una Guinness en el agradable jardín trasero de The Albion. Paco empezaba a estar nervioso, bueno, ya lo estaba. 
Discriminación

Llegamos al punto de encuentro rojiblanco. En los pubs ya colgaban los carteles de Home fans only. No quieren problemas.

Pero había uno que estaba lleno de rojiblancos. Al lado había un parque con más aficionados.

Cola
Alfred y Paco se pusieron a la cola para pedir una cerveza, mientras yo me puse a charlar con Tom, un periodista de Discovery Plus que estaba preparando un documental sobre aficionados ultras de fútbol. Tom charló con el jefe de los policías. Son policías especializados en eventos deportivos, son poli deportivos. Le contaba que el momento de mayor riesgo es cuando hay silencio y la afición no canta, es cuando más tensión hay. Tom era aficionado del Liverpool, no le gustaba el Real Madrid que se había llevado a McManaman a Owen y ahora quiere llevarse a Szoboszlai. Me sorprendió que no conociera la historia de Robinson y su trayectoria en el Canal Plus con su Informe Robinson.

Corteo
No eran las seis y la policía inicio el corteo hacia el estadio. Íbamos parando cada poco tiempo. Llegamos a la estación de Islington y nos dirigimos a Highbury Fields.
 
Borrón misterioso
Había desaparecido la pintada de Zabaleta, alguien la había pintado de negro. El corteo seguía con sus paradas, parecía que estaban esperando a otro grupo de hermanos. Alfred se encontró con un amigo, Paco se encontró con otros amigos, yo no me encontré con ninguno. 

El pub
Decidimos adelantarnos para no pillar el mogollón de la entrada. El pub en el que estuvimos en la semifinal de Europa League de 2018 y donde nos encontramos con el chaval de Cuenca estaba ataviado de banderas del Arsenal. El cielo también estaba ataviado de nubes mamatus que amenazaban lluvia que no estaba prevista.

Programas

Pasamos el cinturón de seguridad, los agentes de seguridad nos saludaban educadamente. Nos hicimos una foto con el gran Chapman, Paco compró el programa del partido. Había aficionados de los dos equipos, no había problemas, no era Italia donde te llevan directamente a la zona visitante.

Hermanos
Empezamos a oír a los hermanos y decidimos entrar en el estadio. Paco y Alfred se pidieron la última Guinness y nos separamos. Paco se fue a su sitio y Alfred y yo al nuestro. 


Nuestro sitio se encontraba justo al lado de los aficionados del Arsenal, pero entre medias teníamos un ejército de stewards. Sonaba The Who, dieron las siete y los marcadores empezaron a mostrar imágenes de la Champions League. Aparecieron en pantalla el speaker y la traductora de lengua de signos. Cantaron la alienación del Arsenal, la del Atleti no la dieron. 
Última Guinness

Salieron a calentar los porteros con Jandoni a la cabeza. Después salieron los jugadores con Griezmann a la cabeza. Dos de los capitanes del equipo.

Ademola
Pancartas
De repente, desde el sector londinense, un hombre de raza negra empezó a corear Ademola y los hermanos empezaron a seguirle. El jefe de los stewards se acercó a él y dejó de cantar. Al final se lo llevaron.

La grada se iba llenando, en la grada se veían pancartas de peñas del Arsenal, peñas de todo el mundo, sobre todo anglosajón.
Los hermanos iban colocándose en sus "sitios", los hermanos polacos, los hermanos alemanes...

Rezos
Detrás se nos pusieron unos chavales del sur. Los ánimos empezaron a caldearse. Los chavales se pusieron a rezar.
La expedición

Llamé a Paco para que se viniera con nosotros, que había sitio. Paco llegó, estaba nervioso, estábamos nerviosos. El partido iba a empezar.
El Arsenal montó un espectáculo pirotécnico y un tifo simple, pero mejor que los anteriores.

El partido dio comienzo. El Arsenal no apretó como se esperaba, pero tenía el control del partido, pero poco a poco el Atleti conseguía acercarse a la portería de Raya, gran portero. Desde el principio se veía que el Arsenal no tenía prisa en jugar la pelota, el Arsenal no quería que se jugase. El árbitro tampoco ayudaba. El árbitro no quería líos, arbitraje muy UEFA, quizá demasiado.

Al filo del descanso, un mal despeje de la defensa rojiblanca cayó a los pies de Trossard que, dribló al Cholito, disparó a Oblak que despejó quedando la pelota franca para que Shaka rematara a puerta vacía. Mazazo. El equipo estaba bien. Faltaba que Lookman entrara en juego o que cambiaran al Cholito.

El árbitro pito el descanso y los aficionados del Arsenal que teníamos al lado se mofaban de nosotros. Uno de ellos parece que sobrepasó y los stewards tuvieron que actuar. Hubo mucha movida. No se llevaron a nadie. Vi como un steward educadamente explicaba y pedía a un hermano que se calmara.

Tifo
Empezó la segunda parte, el equipo atacaba, pero no mordía. Penalti a Griezmann, el árbitro pita falta de Pubill, no hay VAR. Tres cambios, sale el apático Sorloth, Molina y Cardoso, el Cholito, Lookman y Le Normand, que había estado bien, fuera. El equipo no muerde. Se van Griezmann y Julián, entra Baena y Almada. Es imposible con esos jugadores en el campo. El Arsenal finalista de Champions, se va a Budapest. Los jugadores y el Cholo se despiden. Los aficionados del Arsenal vuelven a mofarse, se vuelve a caldear el ambiente, los stewards tienen que actuar. Nos vamos para el hotel, Paco para el bus del charter. Hay detenciones.
Paramos en el Tesco para comprar algo de cena. Alfred elige unos spaghetti carbonara, volvió a no acertar.

21 abril 2026

Una Copa Menos

Estadio del extrarradio
Este pasado sábado el Atlético de Madrid volvió a disputar una final de una competición seis años después. En esta ocasión la final de la 122 edición de la Copa del Rey se disputó en el estadio del extrarradio de Sevilla frente a la Real Sociedad de San Sebastián, la Reala, un equipo que ha venido creciendo en los últimos meses de la mano de su nuevo entrenador, el yankee Pellegrino Matarazzo, presunto italoamericano.

El Atlético de Madrid partía como favorito después de haber eliminado al Barça en todas las competiciones del KO; un handicap, sobre todo cuando la plantilla con la que cuenta tiene jugadores de un nivel limitado.
En esta ocasión la expedición a la final partía de diferentes puntos. Paco ya se encontraba en Sevilla disfrutando de los toros y de unas de las mejores faenas de la historia a cargo de un célebre aficionado merengue, Morante de la Puebla. Santi partía de Canarias y afortunadamente su vuelo no se veía afectado por la huelga de los controladores aéreos. Y el resto partimos de Madrid la tarde del viernes para hacer noche en un pueblo de la sierra de Huelva. 
Cabina
Locales de alterne del pueblo
A última hora de la tarde llegamos al hotel, dejamos las cosas en la habitación, pusimos la bomba de calor para calentarla y nos fuimos a cenar algo. No había muchos lugares para elegir y entramos en la Cuadra (nombre de mal presagio) que nos recomendaron en la calle. Allí nos encontramos con un parroquiano del Alvi que nos contó que sus suegros eran del pueblo y que ya no probaba el alcohol. Degustamos una generosa ración de ensaladilla rusa, una hamburguesa, una presa ibérica y un entrecot. 
Nos fuimos a dormir y la habitación ya estaba caliente, menos para Jacob. Nos dispusimos a dormir, pero unos ronquidos y una radio alteraron el descanso.

En el descampado
Al día siguiente, nos pusimos en marcha y a las once y pico estábamos en el parking, mejor dicho, descampado, de la Cartuja. Intentamos aparcar el coche lo más cerca de la salida, pero la "organización" nos indicó el slot en el que debíamos aparcar. Desconocemos el orden de slots que llevaban.
Al menos el descampado estaba despejado gracias a que el Betis está jugando sus partidos en este estadio, mientras terminan las obras del Villamarín. Ya cascaba el sol y nos echamos protector solar. Miramos cómo llegar al centro. Andando era una tiradilla, pero había un autobús que nos podía acercar. Nos subimos y una mujer gaditana nos aconsejó que nos bajáramos con ella en la parada cercana al puente de Triana para así estar más cerca del centro. Mientras Jacob compartía conversación con la gaditana, Paco me escribió para quedar a tomar el aperitivo en La Golondrina, así que nos bajamos una parada antes. Jacob se quedó sin continuar la conversación con la gaditana.

El original
Carta
Después de pasar por las nuevas Golondrinas, llegamos a Las Golondrinas original, la de la famosa tapa de punta de solomillo, ¡exquisita! En el local ya se encontraba Paco con su cuadrilla taurina. El local se encontraba bien refrigerado y
contaba con unos buenos profesionales de la hostelería. Un lugar que merece la pena. Jacob se puso a conversar con una pareja del Betis cuando llegaron mi hermano y su hijo que habían salido de Madrid a primera hora de la mañana con la Peña de Pozuelo.
San Jacinto
Punta de solomillo
Se acercaba la hora de la comida y partimos hacia el restaurante que teníamos reservado en el centro de la ciudad, la Casa del Tigre. De camino nos tocaba atravesar la zona de aficionados txuri-urdines. Habíamos oído que las facciones de ambos equipos habían quedado en un sitio para pegarse, pero mi hermano nos contó que por donde pasaron ya había habido una pelea. Llegamos a la plaza del Altozano después de que algún giputxi nos faltara el respeto. Lo cierto es que los aficionados de la Real parecen festivaleros indies pijos.

Guadalquivir
Fauna fluvial
Cruzando el puente de Triana, Paco se encontró con un amigo y se puso a departir con él y se hicieron una foto; yo mientras contemplaba las tortugas y patos del Guadalquivir. Perdimos a los demás y fuimos hacia el restaurante. Paco ya estaba nervioso, tan nervioso que abrazó a un seguidor txuri-urdin y le empezó a dar ánimos.

Solomillo moderno
Abundancia
Después de una parada técnica de Paco, por fin llegamos al restaurante donde nos esperaba una comida deliciosa, pero de cocina moderna, vamos, que te quedas con hambre. Nos sirvió un camarero del Betis que ha estado acompañando a su equipo por Europa. Tenía billete para Friburgo, pero dada la actuación del Betis del pasado jueves, se lo va a tener con patatas (espero que no sean las de su restaurante). 

Callejones
Estuvimos charlando con él, nos hablaba de la creciente inseguridad en los partidos de fútbol debido a los hinchas radicales y estaba de acuerdo conmigo en que ir en el corteo al estadio acompañado de esta calaña es más peligroso que ir por su cuenta. Degustamos los platos y nos quedamos con hambre, sobre todo Santi, que se pidió un solomillo para él solo. 

Helado
Terminamos de comer y nos dirigimos a la Alameda de Hércules donde se encontraba el grueso de la afición rojiblanca preparándose para la final. Mientras el equipo pasaba por el avituallamiento líquido, me acerqué a una heladería a por un helado de chocolate. El camino no fue de rosas, más bien de orines.

Volví a donde se encontraban los demás avituallándose junto a una despedida de soltera y contemplamos cómo los aficionados de todas las edades coreaban cánticos atléticos. Aquí unos cuantos vídeos: vídeo 1, vídeo 2, vídeo 3.


Afición

Nuevas generaciones de hermanos

Chequeo móvil
Finalizado el avituallamiento líquido y el chequeo móvil comenzamos la expedición al estadio del extrarradio bajo un sol de justicia con unos 30 grados. El camino hacia el estadio se hizo largo. Hubo encontronazos entre los mismos aficionados. Pasamos por delante del hotel donde se alojaba el Atleti con muchos aficionados esperando a su salida.

El equipo empezaba a flaquear y decidió parar a descansar bajo un puente a resguardo del sol. Alfred y yo decidimos ir hacia el estadio porque ya quedaban menos de dos horas y nos contaban que había al menos dos controles de seguridad. Cada vez había más gente, pasamos al lado de la Fan Zone que se veía abarrotada. Después nos enteramos que se habían quedado sin agua a primera hora de la tarde. Nos íbamos acercando al estadio, pero no llegábamos a nuestro acceso, el camino se hacía largo. Cuando por fin avistamos nuestro acceso, nos pararon los caballos de la policía, ¿cortes de seguridad? no, llegaba el autobús del Atleti.

Interior del estadio de extrarradio
Los caballos se apartaron y nos acercamos al primer control, mostramos la entrada activada en la app de la Federación. Pasamos al segundo control de la policía nacional, donde nos cachearon exhaustivamente. Pasamos al tercer control que efectuaban unos "guardas de seguridad" donde Alfred perdió su vaso y finalmente llegamos a los tornos donde nos validaron las entradas, sin pedirnos el DNI. Por fin estábamos dentro del estadio. ¡Vaya gymkana!

El estadio donde se produjo el culmen de la EPO Golden Age en los Mundiales de atletismo de 1999 con Abel Antón proclamándose campeón mundial de Maratón ha quedado muy bien, aunque lo que son sus servicios se han quedado anclados en el siglo pasado. El asiento que habíamos elegido tenía una buena visión del terreno de juego.
El estadio se fue llenando poco a poco, los demás de la expedición llegaron, la afición cantaba el himno, dan las alineaciones y comenzó el espectáculo previo al partido para promocionar el coche que patrocina el campeonato. Unas batucadas y muchos bailarines sobre el verde.


Salieron los equipos y sonó el himno nacional, ocurrió lo esperado, pitada por parte de los aficionados vascos. ¿Libertad de expresión? ¿Prohibición de competir? Unos y otros.

Pitido inicial, cagada en cadena de las estrellas atléticas, el Cholito, Nahuel, Ruggeri y Musso. La final ya empieza con el pie cambiado para el equipo de la capital. Daba la sensación que los jugadores rojiblancos pensaban que iban a ganar la final sin bajarse del autobús. Tras varios intentos, por fin Ademola marca e iguala el marcador, pero otro fallo garrafal de Musso en su salida provocó un penalti que no fallaría el delantero de la selección, Oyarzabal.
Nos vamos al descanso, la afición rojiblanca está chafada, no pinta bien. Me acerqué a ver a Carmen PP y ella tampoco lo veía claro y menos su hijo Álvaro que no tenía clavada su mirada en el terreno de juego.

Comienza la segunda parte, el Atlético ataca, pero con poca intensidad. Julián hace lo que puede. Entran los cambios, poco cambia el panorama, hasta que pasado el minuto 80, Julián consigue meter el balón en la portería con un disparo desde la frontal del área. Hay un par de ocasiones para Baena y Cardoso, pero fallan. Pinta peor. Llega la prórroga. La Real juega su partido, ralentiza el juego y está bien colocada. Todo se fía al punto fatídico y pierde el Atleti, pintaba mal. ¡Enhorabuena el tertuliano Jota!

Tanda fatídica

Queda la Champions.



CRÓNICAS ANTERIORES
















OTRAS CRÓNICAS