21 abril 2026

Una Copa Menos

Estadio del extrarradio
Este pasado sábado el Atlético de Madrid volvió a disputar una final de una competición seis años después. En esta ocasión la final de la 122 edición de la Copa del Rey se disputó en el estadio del extrarradio de Sevilla frente a la Real Sociedad de San Sebastián, la Reala, un equipo que ha venido creciendo en los últimos meses de la mano de su nuevo entrenador, el yankee Pellegrino Matarazzo, presunto italoamericano.

El Atlético de Madrid partía como favorito después de haber eliminado al Barça en todas las competiciones del KO; un handicap, sobre todo cuando la plantilla con la que cuenta tiene jugadores de un nivel limitado.
En esta ocasión la expedición a la final partía de diferentes puntos. Paco ya se encontraba en Sevilla disfrutando de los toros y de unas de las mejores faenas de la historia a cargo de un célebre aficionado merengue, Morante de la Puebla. Santi partía de Canarias y afortunadamente su vuelo no se veía afectado por la huelga de los controladores aéreos. Y el resto partimos de Madrid la tarde del viernes para hacer noche en un pueblo de la sierra de Huelva. 
Cabina
Locales de alterne del pueblo
A última hora de la tarde llegamos al hotel, dejamos las cosas en la habitación, pusimos la bomba de calor para calentarla y nos fuimos a cenar algo. No había muchos lugares para elegir y entramos en la Cuadra (nombre de mal presagio) que nos recomendaron en la calle. Allí nos encontramos con un parroquiano del Alvi que nos contó que sus suegros eran del pueblo y que ya no probaba el alcohol. Degustamos una generosa ración de ensaladilla rusa, una hamburguesa, una presa ibérica y un entrecot. 
Nos fuimos a dormir y la habitación ya estaba caliente, menos para Jacob. Nos dispusimos a dormir, pero unos ronquidos y una radio alteraron el descanso.

En el descampado
Al día siguiente, nos pusimos en marcha y a las once y pico estábamos en el parking, mejor dicho, descampado, de la Cartuja. Intentamos aparcar el coche lo más cerca de la salida, pero la "organización" nos indicó el slot en el que debíamos aparcar. Desconocemos el orden de slots que llevaban.
Al menos el descampado estaba despejado gracias a que el Betis está jugando sus partidos en este estadio, mientras terminan las obras del Villamarín. Ya cascaba el sol y nos echamos protector solar. Miramos cómo llegar al centro. Andando era una tiradilla, pero había un autobús que nos podía acercar. Nos subimos y una mujer gaditana nos aconsejó que nos bajáramos con ella en la parada cercana al puente de Triana para así estar más cerca del centro. Mientras Jacob compartía conversación con la gaditana, Paco me escribió para quedar a tomar el aperitivo en La Golondrina, así que nos bajamos una parada antes. Jacob se quedó sin continuar la conversación con la gaditana.

El original
Carta
Después de pasar por las nuevas Golondrinas, llegamos a Las Golondrinas original, la de la famosa tapa de punta de solomillo, ¡exquisita! En el local ya se encontraba Paco con su cuadrilla taurina. El local se encontraba bien refrigerado y
contaba con unos buenos profesionales de la hostelería. Un lugar que merece la pena. Jacob se puso a conversar con una pareja del Betis cuando llegaron mi hermano y su hijo que habían salido de Madrid a primera hora de la mañana con la Peña de Pozuelo.
San Jacinto
Punta de solomillo
Se acercaba la hora de la comida y partimos hacia el restaurante que teníamos reservado en el centro de la ciudad, la Casa del Tigre. De camino nos tocaba atravesar la zona de aficionados txuri-urdines. Habíamos oído que las facciones de ambos equipos habían quedado en un sitio para pegarse, pero mi hermano nos contó que por donde pasaron ya había habido una pelea. Llegamos a la plaza del Altozano después de que algún giputxi nos faltara el respeto. Lo cierto es que los aficionados de la Real parecen festivaleros indies pijos.

Guadalquivir
Fauna fluvial
Cruzando el puente de Triana, Paco se encontró con un amigo y se puso a departir con él y se hicieron una foto; yo mientras contemplaba las tortugas y patos del Guadalquivir. Perdimos a los demás y fuimos hacia el restaurante. Paco ya estaba nervioso, tan nervioso que abrazó a un seguidor txuri-urdin y le empezó a dar ánimos.

Solomillo moderno
Abundancia
Después de una parada técnica de Paco, por fin llegamos al restaurante donde nos esperaba una comida deliciosa, pero de cocina moderna, vamos, que te quedas con hambre. Nos sirvió un camarero del Betis que ha estado acompañando a su equipo por Europa. Tenía billete para Friburgo, pero dada la actuación del Betis del pasado jueves, se lo va a tener con patatas (espero que no sean las de su restaurante). 

Callejones
Estuvimos charlando con él, nos hablaba de la creciente inseguridad en los partidos de fútbol debido a los hinchas radicales y estaba de acuerdo conmigo en que ir en el corteo al estadio acompañado de esta calaña es más peligroso que ir por su cuenta. Degustamos los platos y nos quedamos con hambre, sobre todo Santi, que se pidió un solomillo para él solo. 

Helado
Terminamos de comer y nos dirigimos a la Alameda de Hércules donde se encontraba el grueso de la afición rojiblanca preparándose para la final. Mientras el equipo pasaba por el avituallamiento líquido, me acerqué a una heladería a por un helado de chocolate. El camino no fue de rosas, más bien de orines.

Volví a donde se encontraban los demás avituallándose junto a una despedida de soltera y contemplamos cómo los aficionados de todas las edades coreaban cánticos atléticos. Aquí unos cuantos vídeos: vídeo 1, vídeo 2, vídeo 3.


Afición

Nuevas generaciones de hermanos

Chequeo móvil
Finalizado el avituallamiento líquido y el chequeo móvil comenzamos la expedición al estadio del extrarradio bajo un sol de justicia con unos 30 grados. El camino hacia el estadio se hizo largo. Hubo encontronazos entre los mismos aficionados. Pasamos por delante del hotel donde se alojaba el Atleti con muchos aficionados esperando a su salida.

El equipo empezaba a flaquear y decidió parar a descansar bajo un puente a resguardo del sol. Alfred y yo decidimos ir hacia el estadio porque ya quedaban menos de dos horas y nos contaban que había al menos dos controles de seguridad. Cada vez había más gente, pasamos al lado de la Fan Zone que se veía abarrotada. Después nos enteramos que se habían quedado sin agua a primera hora de la tarde. Nos íbamos acercando al estadio, pero no llegábamos a nuestro acceso, el camino se hacía largo. Cuando por fin avistamos nuestro acceso, nos pararon los caballos de la policía, ¿cortes de seguridad? no, llegaba el autobús del Atleti.

Interior del estadio de extrarradio
Los caballos se apartaron y nos acercamos al primer control, mostramos la entrada activada en la app de la Federación. Pasamos al segundo control de la policía nacional, donde nos cachearon exhaustivamente. Pasamos al tercer control que efectuaban unos "guardas de seguridad" donde Alfred perdió su vaso y finalmente llegamos a los tornos donde nos validaron las entradas, sin pedirnos el DNI. Por fin estábamos dentro del estadio. ¡Vaya gymkana!

El estadio donde se produjo el culmen de la EPO Golden Age en los Mundiales de atletismo de 1999 con Abel Antón proclamándose campeón mundial de Maratón ha quedado muy bien, aunque lo que son sus servicios se han quedado anclados en el siglo pasado. El asiento que habíamos elegido tenía una buena visión del terreno de juego.
El estadio se fue llenando poco a poco, los demás de la expedición llegaron, la afición cantaba el himno, dan las alineaciones y comenzó el espectáculo previo al partido para promocionar el coche que patrocina el campeonato. Unas batucadas y muchos bailarines sobre el verde.


Salieron los equipos y sonó el himno nacional, ocurrió lo esperado, pitada por parte de los aficionados vascos. ¿Libertad de expresión? ¿Prohibición de competir? Unos y otros.

Pitido inicial, cagada en cadena de las estrellas atléticas, el Cholito, Nahuel, Ruggeri y Musso. La final ya empieza con el pie cambiado para el equipo de la capital. Daba la sensación que los jugadores rojiblancos pensaban que iban a ganar la final sin bajarse del autobús. Tras varios intentos, por fin Ademola marca e iguala el marcador, pero otro fallo garrafal de Musso en su salida provocó un penalti que no fallaría el delantero de la selección, Oyarzabal.
Nos vamos al descanso, la afición rojiblanca está chafada, no pinta bien. Me acerqué a ver a Carmen PP y ella tampoco lo veía claro y menos su hijo Álvaro que no tenía clavada su mirada en el terreno de juego.

Comienza la segunda parte, el Atlético ataca, pero con poca intensidad. Julián hace lo que puede. Entran los cambios, poco cambia el panorama, hasta que pasado el minuto 80, Julián consigue meter el balón en la portería con un disparo desde la frontal del área. Hay un par de ocasiones para Baena y Cardoso, pero fallan. Pinta peor. Llega la prórroga. La Real juega su partido, ralentiza el juego y está bien colocada. Todo se fía al punto fatídico y pierde el Atleti, pintaba mal. ¡Enhorabuena el tertuliano Jota!

Tanda fatídica

Queda la Champions.



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